No tenía absoluta idea - y lo que me queda aún por aprender - de cómo plantar, trasplantar, cuidar una planta y menos tener alguna noción de un huerto en casa, y he de decir que ha sido unos los más bonitos descubrimientos del 2020. Empecé el primer día del año renovando la tierra de nuestras (pocas) plantas y no me imaginaba que aquello, iba a ser terapéutico y hasta cabalístico.
¿Por qué tener un huerto en casa? Y sobretodo, ¿por qué incluir a los mas pequeños en esta actividad?
Te cuento algunos beneficios que he descubierto:
Tener un huerto permite transmitir el cuidado, amor y respeto por la naturaleza a los peques.
Los peques aprenden conceptos concretos a través de la experiencia para luego ser capaces de comprender conceptos más abstractos; Esto es uno de los pilares fundamentales de la filosofía Montessori. Por ello, plantar una semilla, ver como germina y como crece es una oportunidad de aprendizaje así como, aprender el nombre de las plantas, sus partes, sus ciclos de vida, ampliar el vocabulario aprendiendo el nombre de los utensilios de jardinería, por ejemplo.
Al peque lo hemos llevado a visitar un huerto cerca de casa desde que era pequeño. La idea era mostrarle que los tomates o lechuga que comprábamos en el supermercado no salían de allí, sino de la tierra. Teniendo un huerto en casa podemos enseñarles a los peques el origen de los alimentos. No es lo mismo aprenderlo en un libro ¿verdad?
¿Te has fijado que la planta tiene bichitos? - Nos ha pasado - ¿La tierra está húmeda o seca? ¿Qué podríamos hacer entonces? Observar la planta, tocar la tierra. No hay mejor aprendizaje que el que no usemos a través de nuestros sentidos.
Fomentamos la colaboración y disfrutamos de ratitos juntos en familia. Mi madre es la que nos está ayudando mucho en este tema. Así que cualquier consulta, ¡con la abuela!
Es una oportunidad para enfrentar las adversidades y aprender a buscar soluciones. Acabamos de volver a sembrar semillas de albahaca porque nuestro gatito rascó en la tierra dañándoles. Ahora el peque, por iniciativa propia, ha decidido no dejar pasar a nuestro gatito al huerto. La idea es que también valore el esfuerzo que estamos realizando.
Y para terminar, resalto 3 valores muy importantes: paciencia -observar su ciclo y tenerlo por fin en el plato-, constancia y responsabilidad -al cuidado de las plantas-. Algo que además de inculcarle a los peques, podemos trabajar en nosotros.
Así que si alguna vez lo intentaste y te has desanimado porque no te fue bien, no me imagino otra forma de aprender no sin antes equivocarse.